Reflexiones simples acerca de la inmigración
1.- El mayor mal es que millones de personas se vean arrastradas a abandonar su tierra, su familia, su cultura, sus costumbres por estar condenados a la miseria más absoluta.
Con ser muchas las causas de la precaria situación del "tercer mundo", la principal viene dada por el funcionamiento del actual orden económico mundial. Ojo, no por actual novedoso. Es el orden mundial establecido a partir de acabada la II Guerra Mundial, momento en el cual se implanta, hegemónico, en todo el planeta hasta llegar a la dichosa "globalización".
Si el orden económico mundial que padecemos priva a las sociedades del control sobre sus propios mecanismos de producción y de consumo aquí y en la conchinchina, no teniendo en cuenta siquiera a los Estados como agentes del proceso económico, es fácil comprender cómo opera en el "tercer mundo". La corrupción absoluta y generalizada en todos los niveles, en los países pobres, con la inestimable cooperación de las élites políticas occidentales, es una herramienta más de este orden económico mundial.
Si a esto sumamos la consabida letanía de los programas de ayuda al desarrollo, en su práctica totalidad absolutamente inoperantes habida cuenta de la pobreza y la corrupción inherentes a los países en donde se desarrollan, encontramos otro de los elementos que ayudan a comprender la situación desde una perspectiva amplia.
A grandes rasgos estas serían las razones por las que África en concreto, pero también otras zonas, se ven condenadas a la miseria. Pero a estas razones hay que añadir la estupidez de las sociedades "occidentales" o del "primer mundo".
Y es que sólo de estupidez puede hablarse cuando, conocidas como son todas estas causas para cualquier ser con dos dedos de frente, el común de los mortales se complace en reaccionar ante esta situación apelando a la caridad, a la solidaridad, a la moralina cegata y ramplona de "new age" mal digerida.

2.- Con o sin efecto llamada gracias a la "brillante" ley de regularización de los "socialistas", lo cierto es que, en mayor o menor medida, la presión migratoria seguirá en progresión ascendente.
Hay que señalar que a los poderes económicos la inmigración les beneficia. Mano de obra barata, destrucción del estado de bienestar, recorte en las condiciones laborales, etc. Ni que decir tiene que los poderes políticos obran según los dictados de tales poderes económicos.
Ocurre que en el "primer mundo" el papel de la sociedad es el de "masa consumidora". El sistema sólo sabe de consumo, de producción para el consumo. Hace falta que el primer mundo consuma más. Para ello, la mano de obra inmigrante es una de las cabezas de puente del fenómeno del desarraigo y la uniformización del ser humano. Contra la identidad, capitalismo.
Del mismo modo, en Occidente es caro producir, así que se acude a la deslocalización de las grandes empresas hacia los países subdesarollados, donde la mano de obra es más barata.
Con todo, buena parte de los cretinos "occidentales" o del "primer mundo" abogan por defender la inmigración masiva, al calor de sus humanísimos sentimientos, los mismos que obligan a millones de personas a abandonar sus hogares, su cultura, sus familias. Al pairo de lo políticamente correcto los indocumentados de hoy facilitan el trabajo del orden económico mundial en su camino de destrucción, dolor y sufrimiento. Que vengan, aunque sea como esclavos, aunque sea a base de rebajar nuestras condiciones de vida. Que vengan porque es humano, porque es bonito, porque es exótico. Ellos también tienen derecho a la "visa".
Ahora bien, parece evidente que si la fuerza productiva de un país migra a resultas de la situación que el sistema económico mundial ha decretado para su territorio, entonces no habrá manera de conseguir que tales territorios se libren de tal situación. Menos aún cuando esas fuerzas productivas que migran, lo hacen hacia territorios en donde su presencia masiva debilita las posibilidades del nuevo territorio para, a su vez, intentar librarse del dichoso orden económico mundial.
Esto es lo que la mayor parte de los alternativos de hoy defienden como lucha anti-globalización. Café para todos.

3.- Es evidente que Marruecos utiliza la inmigración en su propio beneficio. Utiliza la de sus connacionales ya establecidos aquí, la de sus connacionales a la espera de entrar y, lógicamente, la de los inmigrantes subsaharianos que llegan a España a través de su territorio.
El caudal de dinero que Marruecos se embolsa gracias al trabajo de los marroquíes en España, sumado al que se ahorra en gastos sociales y otros, además de el que recibe en programas de ayuda al desarrollo, permite a la pseudodemocracia magrebí incrementar su poder frente a los países de su entorno. Al mismo tiempo, gracias a la denigrante actitud de Zapatero para con las ciudades autónomas de Ceuta y melilla, Marruecos aprovecha para proseguir con sus reivindicaciones sobre estos territorios españoles.
Obviamente, esto parece importar a pocos. Si acaso, a los propios ciudadanos españoles de Ceuta y de Melilla. Incluso hay quien aboga por devolver (?) o entregar más bien estas ciudades a Marruecos. Habría que preguntar a los ciudadanos de estas ciudades, cristianos, musulmanes y judíos si tanta apetencia tienen por abandonar la Europa política para integrarse en la seráfica "democracia" marroquí.
Con o sin abandono de las ciudades autónomas, aquí los "humanistas" de turno se preocupan por el hecho de que no se expulse a los que han saltado la valla. Habría que ver qué pensarían los adalides de este humanismo antihumano si los asaltantes lo fueran contra sus propiedades más inmediatas: su bendito piso de alquiler, su maravillosa casita comprada tras decenios de esclavitud bajo el capital o simplemente su bonito auto.


