CURSO GENERAL DE DISIDENCIA
José Javier Esparza
Ed. El Emboscado, Col. Metapolítica, Madrid, 1997, 224 págs.
(De la introducción...)"Una disidencia de la agonía moderna. Un recorrido por las grietas de nuestro tiempo. Una exploración más allá de la parálisis posmoderna. La propuesta de una clave de interpretación para juzgar la evolución de esta gran crisis. La búsqueda de nuevas convergencias entre quienes se han acercado críticamente al alma del mundo contemporáneo... Este Curso general de disidencia pretende ser una pequeña contribución a todo éso. Si sirve para que alguien tome conciencia de la necesidad de imprimir un giro a nuestro mundo, no podremos sentirnos más satisfechos.
Y una última nota sobre esta "toma de conciencia" a la que apelamos. En efecto, el gran problema del momento presente no es que falte vista para percibir la crisis o que falten respuestas para afrontarla; lo que falta es la voluntad, la osadía, la presencia de ánimo para salir de este callejón sin salida. Tras la caída del Muro de Berlín, en 1989, se ha impuesto un cierto tipo de pensamiento que es a todas luces de una fragilidad infinita, pero cuyas fronteras nadie osa traspasar: en lo económico, un ultra-liberalismo que ha vuelto a polarizar el mundo entre ricos y pobres, como en los peores tiempos del capitalismo salvaje; en lo político, una democracia mínima que ha apartado a los pueblos de la participación en su propio destino y ha entregado el poder a los grupos de presión y a los aparatos de los partidos; en lo social, una moralina del individualismo y del pacifismo que bajo la máscara de la "solidaridad" y la "tolerancia" pretende ocultar la abdicación de todo futuro libre y de todo compromiso real del sujeto con su comunidad; en lo cultural, una mixtura de instrucción técnica y cultura de masas que trata de implantar en todo el globo una suerte de cosmopolitismo del sinsentido... Basta ver una hora de televisión o escuchar el discurso de cualquier opinion-maker para captar la inverosímil fuerza de esta apología de la banalidad. Es lo que Ignacio Ramonet ha llamado pensamiento único y lo mismo que Guillaume Faye denominó soft-ideología: paralizado por la incertidumbre de un mundo en cambio, Occidente se entrega a la repetición ritual de una letanía ideológica en la que ya nadie cree, que ha sido desacreditada por la propia evolución cultural y científica, pero que sobrevive porque sigue constituyendo un refugio seguro frente a un futuro arriesgado.
Figura de la modernidad senil. En otro tiempo, la modernidad se caracterizó por su osadía para afrontar los riesgos del porvenir. Era aquella deliciosa impresión de incertidumbre que fascinaba a Ortega, por ejemplo. Pero hoy incluso éso ha desaparecido. Occidente parece buscar desesperadamente una residencia para quemar en ese modesto retiro sus últimos años. Occidente, el Occidente moderno, desea poner fin a su historia. Si la tesis del Fin de la Historia reactualizada por Francis Fukuyama alcanzó tal éxito, no fue por la solidez de su exposición -sumamente discutible-, sino porque logró conectar con el ánimo profundo de un mundo cansado. El "pensamiento único" responde a la misma lógica: es un pensamiento de la tercera edad.
Sin duda es más cómodo refugiarse en ciertas convicciones simples, aunque sean débiles, aunque en el fondo nadie las crea, aunque hagan agua por todas partes... Pero es la técnica del avestruz. Podemos, sí, entregarnos al pensamiento único, pero la renuncia no va a aplazar o a atenuar la explosión de una realidad implacable. Hay que buscar caminos nuevos. Y para éso, lo primero es "tomar conciencia" de que hay que echar a andar. No es verdad que el futuro esté cerrado. Hoy está más abierto que nunca -porque es más incierto que nunca. Saltemos, pues."

Aunque desde esta página recomendamos adquirir la obra original, y dado que hay cierta dificultad en hallarla hoy por hoy, ponemos en conocimiento de nuestros lectores que hay una versión del "Curso General de Disidencia" en la Red.


(de la contraportada del libro)...
